La Federació d’Associacions Veïnals de València (FAAVV) ha formalizado hoy la presentación de alegaciones contra el proyecto de la subestación eléctrica “Nuevo Cauce” en el barrio de San Isidro. En las mismas y en apoyo a las alegaciones presentadas por la propia asociación vecinal del barrio, la FAAVV manifiesta su oposición frontal a la ejecución en superficie de esta infraestructura y solicita que se dicte una resolución desfavorable al proyecto actual, instando a Red Eléctrica de España y a las administraciones competentes a tramitar una nueva solución técnica que garantice la ejecución soterrada y compactada de la planta.
La Federación vecinal fundamenta su rechazo en que la solución en superficie carece de justificación técnica y social, suponiendo un impacto inasumible para el entorno urbano. Desde el movimiento vecinal se subraya que existe un acuerdo unánime del Pleno del Ayuntamiento de València del 30 de mayo de 2008, ratificado en 2018 y reforzado por una Declaración Institucional en 2017, que establece como norma general que todas las nuevas subestaciones eléctricas en el término municipal deben ejecutarse soterradas.
Este compromiso, adoptado en consenso con la propia Federación de Asociaciones Vecinales de València, constituye un mandato político y urbanístico que no admite excepciones en este ámbito.
De este modo, la FAAVV apoya las alegaciones presentadas por la Asociación de San Isidro, así como la oposición a que se lleve a cabo esta ilegalidad que se viene denunciando también desde otras asociaciones del entorno, como la asociación vecinal de Favara o la de Patraix, por ejemplo.
Argumentos clave y rechazo social
En las alegaciones presentadas desde el movimiento vecinal se destaca además que el argumento de la inundabilidad para justificar la construcción en superficie ha quedado invalidado. El comportamiento del sistema hidráulico del Plan Sur durante la DANA del 29 de octubre de 2024 demostró que el riesgo de inundación en el área es mínimo, evitando la entrada de agua en el sector. Por tanto, elevar la planta 1,5 metros sobre el terreno es una medida desproporcionada que solo busca el ahorro de costes para la promotora a costa del bienestar vecinal.
Además, se recuerda que la Asociación Vecinal de San Isidro mantiene un rechazo expreso y sostenido desde hace más de una década. En reuniones mantenidas ya en 2009 con Red Eléctrica, la solución en superficie fue rechazada de forma contundente.
La oposición vecinal no es sobrevenida; es una lucha histórica por la salud y el paisaje de los barrios que las administraciones no pueden ignorar, señala la Federación vecinal.
Impacto urbanístico e ilegalidad del proyecto
Desde el punto de vista jurídico y urbanístico, la FAAVV alega que el proyecto actual es incompatible con la ordenación paisajística de València. Según la Declaración Institucional de 2017, el soterramiento no es una recomendación estética, sino un criterio interpretativo del planeamiento urbanístico. La ejecución en superficie vulnera la protección de la imagen urbana y la calidad del entorno en un área de alta visibilidad.
Desde las asociaciones vecinales y la propia Federación se concluye que, habiendo pasado ya 17 años desde los primeros acuerdos y 10 años desde el plazo previsto para su puesta en marcha (2015), resulta inaceptable que se pretenda imponer ahora una tecnología obsoleta en superficie. Por todo ello, se solicita la paralización inmediata del expediente actual y la obligatoriedad de que la subestación “Nuevo Cauce” sea compactada y subterránea, cumpliendo así con la legalidad urbanística y el respeto a la voluntad ciudadana.










