La Federació Vecinal de València lamenta profundamente el fallecimiento del arquitecto y activista vecinal Carles Dolç y destaca su gran trabajo junto al movimiento vecinal de la ciudad

Desde la Federació d’Associacions Veïnals de València (FAAVV) queremos manifestar nuestro más profundo pesar ante la pérdida de Carles Dolç, una figura irreemplazable para la historia de nuestra ciudad, el urbanismo social y, muy especialmente, para el movimiento vecinal de València. Con su marcha, nos deja un referente ético y profesional, pero, sobre todo, un compañero de luchas incansable.

Carles Dolç mantuvo siempre una vinculación estrecha y profundamente honesta con el tejido asociativo de la ciudad. No fue solo un colaborador; fue un activista de base que formó parte activa de las asociaciones vecinales, entendiendo que la transformación real de la ciudad se construye desde la cotidianidad de sus calles y el empuje de sus barrios.

Desde la FAAVV queremos destacar y agradecer su generosidad acudiendo puntualmente a cada llamada de la Federación y de las distintas asociaciones vecinales que requerían su consejo o su participación en charlas, asambleas o alegaciones técnicas, aportando una visión extraordinariamente valiosa, caracterizada por un rigor técnico impecable que ponía siempre al servicio del bien común y de la justicia social.

Compartía plenamente los valores del movimiento vecinal, defendiendo con firmeza la calidad de vida de los vecinos y vecinas. Su perspectiva entendía la defensa de los barrios no como entes aislados, sino como espacios de socialización que debían protegerse frente a la despersonalización. Para Carles, los barrios eran el alma de una València que debía planificarse a escala humana, protegiendo su medio ambiente y promoviendo un modelo de ciudad sostenible, verde, cohesionada e integradora, donde el espacio público perteneciera a la ciudadanía y no a los intereses financieros.

Es de justicia destacar el inmenso trabajo que realizó a lo largo de su vida, logrando un equilibrio perfecto entre su labor académica y técnica y su vertiente de activista de trinchera. Su firma y su voz quedan unidas para siempre a hitos fundacionales de la València moderna, como las históricas campañas «El Saler per al poble» y «El llit del Túria és nostre i el volem verd». Gracias a aquel esfuerzo colectivo en el que Carles fue un pilar fundamental, hoy València cuenta con el Parque Natural de El Saler protegido y con el jardín del Túria en lugar de la autopista de cemento que querían proyectar.

Pero su compromiso no es un recuerdo del pasado. Hasta el último momento, Carles ha seguido aportando muchísimo valor al movimiento vecinal, ofreciendo su lucidez y experiencia en debates contemporáneos tan cruciales como la oposición a la ampliación norte del puerto de València o la turistificación masiva de nuestros barrios. Su dedicación representó siempre la vanguardia de un compromiso inquebrantable por un urbanismo alternativo al de la especulación pura y dura, demostrando que la arquitectura y la ordenación urbana deben ser herramientas de bienestar social colectivo y no de enriquecimiento para unos pocos.

Desde la Federació d’Associacions Veïnals de València expresamos el máximo reconocimiento y el más profundo agradecimiento de todo el movimiento vecinal hacia Carles Dolç. Gracias, Carles, por tus aportaciones, por tu trabajo desinteresado, por poner tus conocimientos al servicio de la gente y por ayudarnos a imaginar y construir una València mejor. Tu legado técnico y humano se queda impreso en cada árbol del Túria y en cada plaza de nuestros barrios.

Que la tierra te sea leve, compañero.

Federació d’Associacions Veïnals de València