La solución a los conflictos derivados del impacto acústico de los festivales no puede pasar por trasladar dichos problemas a otros barrios

Ante las noticias leídas en prensa que anuncian la decisión unilateral del Gobierno municipal, sin consensuarlo ni informar a  colectivos afectados, de trasladar macro-conciertos y festivales nocturnos al entorno de La Marina Norte y el continuo uso de los solares de la playa para explotación de empresas en eventos ruidosos y de borrachera junto a los bloques de la playa, la Asociación Vecinal del Cabanyal-Canyamelar y la Asociación de Hosteleros del Paseo Neptuno ha enviado por registro de entrada un comunicado conjunto.

Desde el movimiento vecinal organizado se reivindica además la incompatibilidad de los conciertos y eventos similares al aire libre en zonas residenciales, incluyendo también espacios como el jardín de Viveros, por ejemplo. 

En el escrito remitido al Ayuntamiento de València desde las organizaciones vecinales y de hosteleros de la zona del Cabanyal se solicita: 

1. El cese inmediato de la utilización de solares sin urbanizar para la celebración de eventos itinerantes y actividades masivas sin un marco regulador claro y consensuado.

2. La habilitación provisional de estos espacios, mientras no se desarrollen urbanísticamente, para usos demandados por el vecindario, como aparcamientos para residentes que complementen la oferta existente.

3. La no reubicación automática de festivales y conciertos procedentes de otras zonas de la ciudad en la Marina Norte sin un estudio previo de impacto y sin consenso con el entorno afectado.

4. La constitución de una mesa de trabajo estable entre el Ayuntamiento, las asociaciones vecinales y el sector hostelero de la zona con el fin de evaluar y regular el impacto de los eventos en la zona.

5. La puesta en marcha urgente de un plan de reurbanización integral, que incluya tanto la adecuación de los solares abandonados como la mejora pendiente e inaplazable del paseo Neptuno y el paseo marítimo en su conjunto.

Desde el movimiento vecinal se reivindica un modelo de ciudad equilibrado, que respete a sus barrios, a sus residentes y a su tejido económico, y que no traslade problemas de unos distritos a otros sin una planificación responsable.